Monday (7/4/22) - The Instant, The Causes and Talismans

Three poems by J.L.B.

EL INSTANTE (SP, El Otro, el Mismo, 215, A.R.)
¿ Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.
 
LAS CAUSAS* (SP, Historia de la Noche, 411, W.B.)
 Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.

El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

 
*Las causas. Unos quinientos años antes de la Era Cristiana, alguien
escribió: «Chuang-Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si
era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora
soñaba ser un hombre».

 
TALISMANES (SP, La Rosa Profunda, 1975, 365, A.R.)
Un ejemplar de la primera edición de la Edda Islandorum de Snorri,
impresa en Dinamarca.
Los cinco tomos de la obra de Schopenhauer.
Los dos tomos de las
Odiseas de Chapman.
Una espada que guerreó en el desierto.
Un mate con un pie de serpientes que mi bisabuelo trajo de Lima.
Un prisma de cristal.
Una piedra y un abanico.
Unos daguerrotipos borrosos.
Un globo terráqueo de madera que me dio Cecilia Ingenieros y que fue
de su padre.
Un bastón de puño encorvado que anduvo por las llanuras de
América, por Colombia y por Texas.
Varios cilindros de metal con diplomas.
La toga y el birrete de un doctorado.
Las
Empresas de Saavedra Fajardo, en olorosa pasta española.
La memoria de una mañana.
Líneas de Virgilio y de Frost.
La voz de Macedonio Fernández.
El amor o el diálogo de unos pocos.
Ciertamente son talismanes, pero de nada sirven contra la sombra que
no puedo nombrar, contra la sombra que no debo nombrar.

Translations

The Instant

Where are the centuries, where is the dream
of sword-strife that the Tartars entertained,
where are the massive ramparts that they flattened?
Where is the wood of the Cross, the Tree of Adam?
 
The present is singular. It is memory
that sets up time. Both succession and error
come with the routine of the clock. A year
is no less vanity than is history.
 
Between dawn and nightfall is an abyss
of agonies, felicities, and cares.
The face that looks back from the wasted mirrors,
the mirrors of night, is not the same face.
The fleeting day is frail and is eternal:
expect no other Heaven, no other Hell. [A.R.]

The Causes

The sunsets and the generations 
the days and none was the first.
the freshness of water in Adam's 
Throat, Orderly Paradise. 
The eye deciphering the darkness. 
The love of wolves at dawn.
The word. The hexameter. The mirror. 
The Tower of Babel and pride. 
The moon which the Chaldeans gazed at. 
The uncountable sands of the Ganges. 
The golden apples on the islands. 
The steps in the wandering labyrinth. 
Penelope's infinite tapestry. 
The circular time of the Stoics. 
The coin in the mouth of the dead man.
The sword's weight on the scale. 
Each drop of water in the water clock. 
The eagles, the memorable days, the legions. 
Caesar on the morning of Pharsalus. 
The shadow of crosses over the earth. 
The chess and algebra of the Persians. 
The footprints of long migration. 
The sword's conquest of kingdoms. 
The relentless compass. The open sea. 
The clock echoing in the memory. 
The king executed by the ax. 
The incalculable dust that was armies. 
The voice of the nightingale in Denmark. 
The calligrapher's meticulous line. 
The suicide's face in the mirror. 
The gambler's card. Greedy gold. 
The forms of a cloud in the desert. 
Every arabesque in the kaleidoscope. 
Each regret and each tear. 
All those things were made perfectly clear 
So our hands could meet.
 
Talismans
 
A copy of the first edition of the Edda Islandorum by Snorri, printed in Denmark. 
The five volumes of the work of Schopenhauer. 
The two volumes of Chapman's Odyssey
A sword which fought in the desert. 
A mate gourd with serpent feet which my great-grandfather brought from Lima. 
A crystal prism. 
A few eroded daguerrotypes. 
A terraqueous wooden globe which Cecilia Ingenieros gave me and which belonged to her father. 
A stick with a curved handle with which I walked on the plains of America, in Columbia and in Texas.
Various metal cylinders with diplomas. 
The gown and mortarboard of a doctorate. 
Los Empresas, by Saavedra Fajardo bound in good-smelling Spanish board. 
The memory of a morning. 
Lines of Virgil and Frost. 
The voice of Macedonio Fernandez. 
The love or the conversation of a few people. 
Certainly they are talismans, but useless against the dark I cannot name, 
    the dark I must not name.

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